Pasa aquel chico, doblando la esquina con zapatillas de tela burdeos y punta de goma, que seguramente antes había sido blanca. lleva americana y en el bolsillo de dentro un boli, dos cuadernos pequeños y un avión de papel. Escucha música, cambiando su paso con el ritmo, sonaban los acordes de Piedraluna y él leía las sombras sobre la acera gris.
Chafa la lata plateada de Coca-Cola vacía y juguetea un rato con la anilla antes de tirarla.
Pasó delante de ti y esperaste que girara los ojos hacia ti para contemplar el azul allí escondido. Pero pasa de largo y pronto te olvidarás de él, como todo el mundo hace.
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