martes, 21 de febrero de 2012

El caminante

Pasa aquel chico, doblando la esquina con zapatillas de tela burdeos y punta de goma, que seguramente antes había sido blanca. lleva americana y en el bolsillo de dentro un boli, dos cuadernos pequeños y un avión de papel. Escucha música, cambiando su paso con el ritmo, sonaban los acordes de Piedraluna y él leía las sombras sobre la acera gris.

Chafa la lata plateada de Coca-Cola vacía y juguetea un rato con la anilla antes de tirarla.

Pasó delante de ti y esperaste que girara los ojos hacia ti para contemplar el azul allí escondido. Pero pasa de largo y pronto te olvidarás de él, como todo el mundo hace.


domingo, 12 de febrero de 2012

Charcos de neón

Antes de que empiece a ponerme a contar mi vida, otra vez ¿Te has parado a pensar? El neón, gas brillante de tubos fluorescentes, plasma que manejamos a nuestro antojo, anunciando un local de strip-tease o una tienda de lámparas, de todo se ha visto. Átomos que colisionan y brillan para llamar tu atención. Ahora imagínate eso ocurriendo en un charco, pequeño e insignificante, pero aún así, llama tu atención...

Las brillantes luces de los focos de neón diluyen sus destellos blanco nácar en el agua que ha dejado la lluvia. Sopla el viento, deformando los brillos.Hace frío y aunque no me suele pasar, tengo frío. un calambre me recorre la columna al recordar los días que han pasado sin oír tu voz.

martes, 7 de febrero de 2012

Emergencia

¿Te has fijado alguna vez en las luces de emergencia apagadas?
No lo están, parpadean.

¿Las has visto?

Dejando vislumbrar lo que podría ser, lo que pudo ser.

lunes, 6 de febrero de 2012

Cloro

Hace calor en esos recuerdos, el césped hace que te pique la piel quemada, tostada al fuego lento de las horas de sol que te han quemado al piel. Recuerdos de la piscina, un día Julio, o tal vez fuera Agosto, el recuerdo está difuso.

Allí está el señor que resopla, cansado de los días de trabajo que hace poco acabaron. Suspira, se siente mayor, cuando acabe el día volverás a casa y dormirá solo, soñando con ella que ya no está.

Está es chica de la cual no sabes ni el nombre. Hoy sonríe, piensa en el chico que conoció ayer, el verano promete.

Una señora en bañador de flores, que rellena bien su cintura, descuida a sus nietos, ellos chafan las hormigas que salen de entre las baldosas de pizarra. Ella se evada entre cotilleos y fotos escandalosas de la cuore.

Al fondo están, bajo una sombrilla de brezo, las madres del grupo de adolescentes que dan volteretas cuando la socorrista nomira.

Y luego, ahí estás tú, no recuerdo qué hacías, creo que hablabas con esa otra chica que jugaba a las cartas, sentada sobre las toallas de todos. Tú con ese bikini tan sexy. Sentada a la sombra del membrillo. Y a veces, solo a veces, me parece ver que me miras, solo a veces.

domingo, 5 de febrero de 2012

Mira, la gravedad

Mira hacia abajo, los veinte pisos que le separan del suelo se le antojan un pequeño escalón, nada más. Se pone en el borde, de puntillas y cierra los ojos, nota los rayos del sol, el viento en las yemas de sus dedos extendidos. Parece que va a alzar el vuelo. Oye, escucha, siente el chirrido de las puerta de la azotea, por la que hace poco ha salido, de fondo el aleteo de unas palomas.

Vuelve a abrir los ojos, mira de nuevo a la calle. Las personas como diminutas hormigas corren de un lado a otro, sus charlas se deshacen en un murmullo ininteligible con el tráfico. Le gusta cómo suena el viento, pero la calle, la gente son para él una cacofonía de quejidos y gritos, los detesta.

La cornisa bajo sus pies se separa de él, poco a poco mientras se apoya en solo en las puntas de sus pies.

Se deja caer.

El suelo se acerca, los sonidos suenan más altos, el viento soplafurioso alrededor suyo. Y él, siente que flota, disfruta cada último segundo de su salto a la fama. Mañana, será noticia.

sábado, 4 de febrero de 2012

Como cada mañana

Como cada mañana en la parada de las palmeras, junto a la gasolinera, él la espera. Pasan muchos autobuses, pero no son el suyo, si no son el de ella.

Y mientra piensa cómo hacer que se fije en él, ella llega: pitillos y converse, escuchando música como cada mañana.

No se sienta a su lado, nunca lo hace, espera apoyada en la parada. La mole roja del autobús frena ante ellos, la suspensión sisea, equilibrándolo.

Línea 16. Suben los dos. Se sienta, él lo hace cerca.

Como cada mañana la mira, sabe que no obtendrá respuesta.

Pero hoy, ese par de ojos marrones y oscuros le miran. Él, ruborizado aparta la mirada disimulando, hace como que mira por la ventana.

Ella sonríe y piensa "como cada mañana".


Nº55 Historias

¿Qué somo sino historias? porque para alguien eres lo que vivido con ellos, una historia, un relato. Y para cada uno de ellos eres una historia totalmente diferente. Piénsalo, eres alguien, sí, pero también eres lo que el resto ha hecho de ti, una historia escrita por todos los que aparecen en ella.

La mía espero que la recuerdes, que te fuera una historia buena... porque créeme, lo era. Muy buena.

Y ¿sabes qué? las historias no se acaban nunca, simplemente se dejan aparte para continuarlas más tarde. Dale tiempo, volverás a escribir en mí.