Y mientra piensa cómo hacer que se fije en él, ella llega: pitillos y converse, escuchando música como cada mañana.
No se sienta a su lado, nunca lo hace, espera apoyada en la parada. La mole roja del autobús frena ante ellos, la suspensión sisea, equilibrándolo.
Línea 16. Suben los dos. Se sienta, él lo hace cerca.
Como cada mañana la mira, sabe que no obtendrá respuesta.
Pero hoy, ese par de ojos marrones y oscuros le miran. Él, ruborizado aparta la mirada disimulando, hace como que mira por la ventana.
Ella sonríe y piensa "como cada mañana".
No hay comentarios:
Publicar un comentario