lunes, 6 de febrero de 2012

Cloro

Hace calor en esos recuerdos, el césped hace que te pique la piel quemada, tostada al fuego lento de las horas de sol que te han quemado al piel. Recuerdos de la piscina, un día Julio, o tal vez fuera Agosto, el recuerdo está difuso.

Allí está el señor que resopla, cansado de los días de trabajo que hace poco acabaron. Suspira, se siente mayor, cuando acabe el día volverás a casa y dormirá solo, soñando con ella que ya no está.

Está es chica de la cual no sabes ni el nombre. Hoy sonríe, piensa en el chico que conoció ayer, el verano promete.

Una señora en bañador de flores, que rellena bien su cintura, descuida a sus nietos, ellos chafan las hormigas que salen de entre las baldosas de pizarra. Ella se evada entre cotilleos y fotos escandalosas de la cuore.

Al fondo están, bajo una sombrilla de brezo, las madres del grupo de adolescentes que dan volteretas cuando la socorrista nomira.

Y luego, ahí estás tú, no recuerdo qué hacías, creo que hablabas con esa otra chica que jugaba a las cartas, sentada sobre las toallas de todos. Tú con ese bikini tan sexy. Sentada a la sombra del membrillo. Y a veces, solo a veces, me parece ver que me miras, solo a veces.

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